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sábado, 30 de abril de 2011

XI SHI Y LA CAIDA DEL REINO DE WU


En el siglo V a.C, Kou Chien, rey de Yue, fue derrotado y encarcelado por su rival, Fu Chai, rey de Wu. Convertido en su vasallo, Kou Chien y sus ministros urdieron un plan secreto como venganza; formar a un grupo selecto de mujeres hermosas que entregar como tributo a Fu Chai, famoso en su debilidad por las mujeres bellas, con el propósito de seducirle y destruirle.

El ministro de Kou Chien, Fan Li, encontró y eligió a Xi Shi, hoy conocida como una de las Cuatro Bellezas de la antigua China, de entre todas las mujeres de su reino. Era una joven de incomparable belleza, algo enfermiza pues a menudo tenía dolores en el pecho, pero se decía que su hermosura era incluso más prodigiosa cuando su rostro lucía una leve mueca de dolor.

Hizo instruir a la joven en las artes de la seducción. La más importante de éstas era la del movimiento: cómo desplazarse elegante y sugestiva. Xi Shi consiguió cultivar y perfeccionar la ilusión o espejismo de caminar flotando en el aire envuelta en sus vestidos de la corte.

Cuando finalmente fue presentada a Fu Chai, pronto cayó bajo su hechizo. Nunca había visto a nadie que caminara y se moviera como ella. Se obsesionó con su trémula presencia, sus modales y su aire indiferente.

Cautivado y subyugado por la belleza de Xi Shi, el obsesivo rey Fu Chai desatendió por completo los asuntos de Estado, e instigado por su nueva amante, mató a su mejor consejero y general Wu Zixu. Incluso mandó construir el Palacio Guanwa (Palacio de las Bellas Mujeres) en un parque imperial en la ladera de la colina Lingyan, al oeste de Suzhou.

El poder del reino de Wu decayó y finalmente tras unos años Kou Chien lanzó su ataque, puso en jaque a los ejércitos de Wu, que ni siquiera presentaron batalla, e invadió el reino. Fu Chai, lamentándose por no haber escuchado a su general Wu Zixu, se quitó la vida.

En la leyenda, tras la caída de Wu, Xi Shi y el ministro Fan Li se retiraron juntos de la vida pública y pasaron a vivir en un barco pesquero deambulando por la niebla del lago Tai He, y nunca volvieron a ser vistos por nadie. Otras versiones añaden que Xi Shi finalmente murió ahogada en el río.

sábado, 16 de abril de 2011

MUJER EN EL HINDUISMO (I): PADMINI, EL IDEAL DE BELLEZA


Al igual que Afrodita fue para los griegos la representación de la belleza, la tradición hindú describe a Padmini o “Mujer de Loto” como el arquetipo de la más perfecta excelencia femenina.

Aquella en quien se manifiesten los siguientes signos y síntomas es llamada Padmini:

Su rostro es agradable como la luna llena; su cuerpo, bien vestido de carne, es suave como la Shiras o flor de mostaza; su piel es fina, delicada y pálida como el loto amarillo, nunca de color oscuro. Sus ojos son brillantes y hermosos como los del cervatillo, bien dibujados y con las esquinas rojizas. Sus senos asoman duros, llenos y altos. Tiene un cuello bien modelado; su nariz es recta y adorable, y tres pliegues o plisados cruzan su piel cerca del ombligo. Su yoni se asemeja a la yema del loto cuando se abre, y su Kama salila es perfumada como la azucena recién abierta. Tiene el porte de un cisne al caminar, y su voz, como la avecilla Kokila, es tenue y musical. Se deleita en cubrirse de blanco, con joyas selectas y vestidos suntuosos. Come poco, tiene un sueño ligero, y siendo tan respetuosa y religiosa como lo es inteligente y cortés, está siempre deseosa de adorar a los dioses, y disfrutar de la conversación de los brahmanes. Tal es así, pues, la Padmini o Mujer de Loto.